martes, 22 de febrero de 2011

Primera Noche de Festival




Nada mejor que el Festival de Viña. Definitivamente a pesar del boicot de los principales (tradicionales) canales de esta versión, es éste el evento más relevante de Chile y concentra emoción, música, alegría y momentos tensos. Lo primero, mi reconocimiento a Chilevisión por entender de una buena vez que el Festival es un show televisivo, y que los 15.000 integrantes del monstruo son parte de este programa. Así se las han ingeniado hasta ahora para posicionar mejor que nunca la Gala del Festival (difícil por cierto de hacerla entretenida, porque el aumento de la frecuencia en los viajes aéreos, hacen difícil que antes del Festival estén todos los artistas en Chile), y porque han puesto la tensión necesaria para que el público masivo, esos millones que vemos televisión varias horas por día, nos sintamos satisfechos, más allá de lo que opinen los periodistas de Canal 13 y TVN.

Lo primero es lo primero (me gustan estas redundancias al escribir, y por cierto me cargan al hablar). La obertura ocupó el lugar que le corresponde, es decir se tomó un par de minutos y partamos el show de una buena vez. La parte más famosa de Carmina Burana, esa que cualquiera puede tararear dio el vamos a un salpicón de recuerdos del terremoto, que hacen sentido en la medida que es una forma de retomar el inconcluso Festival del año anterior. El Zafrada apareció dando la hora, pero después Luis Veliz se lució nuevamente, y no arrugó ante el público multitudinario. Los animadores después… démosle tiempo, pero hasta aquí bastante mejor que los de los años anteriores, y es que Sergio Lagos por cierto es una ridiculez en sí misma, y Camiroaga, que era mi favorito cuando Vodanovic rumoreaba que se iba, y que lo hace tan bien en los matinales, definitivamente no logró consolidarse jamás como animador del Festival… de las mujeres ni hablar, porque Tonka y Soledad no capitalizaron nada después del Festival y ahí las tenemos haciendo lo mismo o menos que lo que hacían antes… y esto no de mala onda, pero es que no brillaron jamás. El Rafa bien! Simpático, relajado y sin nervios, además de caballeroso con su compañera de animación, y Eva Gómez, que de antemano me cargaba, me pareció bastante bien en su rol… se veía bonita además, bien vestida y eso se agradece siempre!

Roberto Carlos es un titán de la música romántica. Un clásico. Un Hall of Fame seguro. Por eso es que lleva 70 años cantando y puede hacer el mismo show que hizo hace 20 años, porque da lo mismo y siempre se agradece. Una orquesta con un fiato increíble, arreglos swing que trasladan mentalmente a un crucero caribeño y un fraseo extraordinario, que hace estremecer a todos los que estamos enamorados. Da para un comentario adicional, pero se han fijado en la letra de “Cóncavo y Convexo”? Brutalmente buena! Por otro lado, qué agrado escuchar a un baladista que hace canciones donde el hablante triunfa y se queda con la mujer de sus sueños… nada peor que esas canciones tipo Pablo Herrera, donde el protagonista siempre pierde a la amada y se dedica a puro llorar y quejarse!

El jurado es cualquier cosa: actrices, animadores, conductores, actores, un presidente que no conozco, pero parece que es bueno, El Temucano (gran valor que ojalá se suba y nos deleite con 20 minutos de un par de buenas canciones…) y uno que otro relleno. Lo nuevo? Por fin se la jugaron e hicieron algo más entretenido el show. Los jurados votan, tal como en un concurso de talentos y uno puede ir haciéndose la idea de cómo va la cosa. La competencia en sí? Realmente da lo mismo. Panamá con una canción tan predecible como el cumpleaños feliz, aunque con buen ritmo y puesta en escena. Lo de Ukrania para discoteque y fotos de Lun.com. Y Chile? Dónde habrán hecho la selección de la canción? Qué pena…

Dino Gordillo. Un profesional del humor. Ni se arrugó para contar los mismos chistes de siempre, pero esta vez en clave reflexiva, con menos ritmo y con más risas de él mismo que lo que había escuchado antes… raro eso, tipo Carlos Helo, cuando se reía el primero que el público, y su risa contagiaba al resto. En fin, lo cortaron porque de verdad estaba bien ahí no más, sin mucho esplendor. Y Yuri? Debo ser sincero… vi muy poco de su show, pero es el monumento al recargo kitsch, a los mil y un vestidos teatralmente ridículos, a las coreografías ochenteras, el maquillaje sobrecargado, la “colaboración” de Aleste (un grupo que no existe desde hace 15 ó 20 años y tuvo dos canciones), y un sinfín de canciones antiguas, conocidas y éxitos radiales, pero que no son un clásico… He ahí la diferencia con Roberto Carlos, que tiene canciones antiguas, pero son clásicos, y no todo lo antiguo es clásico, para eso se necesita ser un crack, y el de ayer fue Roberto Carlos.

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