lunes, 24 de enero de 2011

Reunionitis

Las reuniones son definitivamente una forma de trabajo cada vez más expandida en las corporaciones. Más allá de un deleite o de una forma de proponer y revisar acuerdos, se han vuelto la forma de hacer las cosas, algo así como juntémonos a trabajar! Alguien expone, algunos interrumpen, se agregan las visiones y predomina una, o en el mejor de los casos un mix de varias ideas planteadas, pero generalmente lo primero. Por otro lado, conspira a la eficiencia, el que para darle realce a una reunión, se ve bien que estén citadas muchas áreas, muchos representantes, muchos que han tenido una experiencia similar, en suma, la mayor cantidad de gente posible. Por cierto mientras más gente en una mesa, menos interacción profunda y debate razonable, por cuanto el diálogo directo se impone: dos o tres protagonistas hablan, mientras el resto mira la hora como preguntándose a qué hora termina todo esto… en ocasiones, el diálogo tiene una mutación y los dos o tres protagonistas van cambiando mientras avanza la reunión, situación que por cierto pudiera mejorarse con una agenda adecuada, que permitiera tener un quórum alto pero rotativo, y así más intenso.



Ahora bien, no es tan aburrido estar en una reunión en la que no participas activamente. Siempre hay otro en lo mismo, con el que puedes conversar por el chat interno, responder algunos mails para ponerse al día, pero por cierto el placer máximo es observar en qué está el resto. El que está concentrado en otra cosa y hay que repetirle con un volumen más alto su nombre, como para avisarle que tiene que responder la pregunta que le acaban de hacer, y que ciertamente no escuchó ni puede deducir desde el contexto. La cara de desconcierto es total, un poco de culpa quizás, porque si estás en una reunión, por malo que haya sido el diseño, es probable que tengas algo que aportar. Mejor todavía son los que sin dilucidar el contexto y anticipándose al requerimiento, interrumpen la reunión para indicar cualquier cosa, una tautología axiomática que lo trae aceleradamente desde la ausencia a la presencia-ausente. El otro personaje típico es el que va a la reunión a trabajar en otra cosa. Su cara y aspecto de concentración en el computador, teléfono y/o cuaderno es tal, que resulta impropio interrumpirlo para pedirle que participe en la reunión con algún aporte, aun cuando sea secundario.



La galería de personajes es amplia, y se debiera sumar al expositor, al organizador de la reunión y al más involucrado, que en definitiva son los únicos que participan activamente de la mentada reunión. De cualquier forma, lo más importante es hacerse cargo de que efectivamente es cada vez más común y ampliamente aceptada esta manera de hacer las cosas, y dado eso me atrevo, desde mi experiencia tanto como ausente, presente-ausente, presente-presente, dialogante, expositor, etcétera, algunas recomendaciones para pasarlo un poco mejor en algo que nos pasamos buena parte del día:



  • Reuniones con mucha gente son intrínsecamente largas, por lo que es preferible citar a la menor cantidad de gente posible, pero asegurando a los titulares
  • Reuniones sin agenda y objetivo claros, pueden durar infinitamente o bien terminar sin la certeza de que todos entiendan a qué se juntaron
  • Reuniones sin time keeper pueden alargarse en extremo, o bien terminar sin que se hayan tocado todos los puntos de la agenda
  • No es tan mala idea juntarse fuera de la oficina, por cuanto salir del ambiente típico favorece la creatividad, y una buena idea, bien vale el precio de un par de cafés!








En mi opinión, la cura a la reunionitis está en ser parte de los protagonistas de la reunión… se pasa mejor, y al menos depende de uno que la reunión termine a la hora!

viernes, 14 de enero de 2011

Cambio en el Equipo!

Hoy se produjo el primer cambio de gabinete del actual Gobierno. Esperado. Deseado. Necesario. En fin, dependiendo el prisma con el que se mire, el calificativo que se elija. Y aprovechando los exabruptos de la última semana del ex Ministro Ravinet, el Gobierno aprovechó de ajustar algunas otras carteras que estaban en la línea de fuego de las encuestas, y adicionalmente en riesgo real de cerrar el primer año con una pobre cuenta pública. Así se despidió la Ministra del Trabajo Camila Merino, que ciertamente cierra un paréntesis intrascendente en su trayectoria profesional, porque fue totalmente incapaz de mover la agenda laboral, que por cierto es urgente desde hace un par de décadas. El Ministro Rainieri de Energía, que si no fuera por el reciente problema grave de tarifa energética de Magallanes, así como nadie sabría de cuándo llegó, tampoco sabríamos por qué se fue. Premio absoluto a la intrascendencia ministerial, en un tema absolutamente de moda, y donde echamos de menos posturas más claras e innovadoras acerca de energías renovables no convencionales, posibilidades nucleares, HidroAysén, Punta Choros, etcétera. Y finalmente, parte también el Ministro Felipe Morandé. Me entretenían sus comentarios en mi época twittera, siempre anunciando lo que haría, dando las gracias y resolviendo dudas, como si le brotara el alma de profesor universitario. Trabajo en la industria de las Telecomunicaciones, y no creo que por su gestión en este ámbito se haya ido, porque avanzó en un año, más que varios en una década, particularmente en TV Digital, portabilidad numérica, co-localización de antenas y el fin de la larga distancia. Sin duda se va por su desempeño en Transportes, donde más allá de algunas innovaciones – como los SMS para saber cuándo pasa la micro - no estuvo ni cerca de resolver el problema del Transantiago.

Hartos cambios! Pero quiénes llegan… En Transportes y Telecomunicaciones no se sabe todavía. Entre nosotros no más, creo que ambas carteras no tienen nada que ver una con la otra como para justificar un bi-ministro. Si cada una por sí sola no da para ministerio, eso es harina de otro costal, pero que puedan gestionarse impecablemente las dos juntas y a la vez, es bien raro porque no veo sinergía alguna entre ambas responsabilidades. Donde sí se sabe es en Trabajo y Defensa, donde desembarcan al Gobierno dos políticos-políticos, sin otra mención, y tanto así que hoy son senadores. Llegan respectivamente Evelyn Matthei y Andrés Allamand. Ambos muy capaces, compañeros de juventud con Piñera, pero críticos jurados de muchas decisiones presidenciales, por lo que llegan a poner equilibrio en un gabinete técnico que antes de un año, mostró las primeras fisuras. Y es que el código político, ese de los segundos pisos, de las máquinas, de los operadores y de los cálculos electorales, claramente es un terreno bastante poco fértil para la buena gestión y capacidad técnica-profesional. Es muy difícil entenderse con personajes que no se comportan racionalmente, si la razón no está del lado con las banderas que prometieron defender durante la campaña que los llevó a obtener un cargo de privilegio.

Esperemos por el bien de todos, que este cambio sea para mejor y que la agenda pendiente en tantos temas, se reactive sin tantos baches y desencuentros. Ahora lo intrínsecamente malo y desagradable, es reemplazar a los senadores que asumieron carteras ministeriales. Cómo hacerlo? Para mantener los equilibrios, los nombra el partido al cual pertenecen… Qué absurdo más grande! Ahora tendremos dos senadores por secretaría, y si ya es molesto que uno tenga que votar por los candidatos que los partidos imponen, ahora estar representado por un personero elegido a dedo, resulta francamente lamentable. Estas transferencias no tradicionales, debieran estar prohibidas o reservadas para casos excepcionales, porque uno entiende que alguien que se presenta a un cargo de elección popular, y promete representar a sus electores por un determinado período, no puede irse a hacer otra cosa antes que el período finalice!

Quizás lo más entretenido, será enterarse de quiénes son los nominados por Renovación Nacional (para reemplazar a Allamand en la Novena) y por la UDI (para reemplazar a Matthei por la Cuarta). Ahí se verá más allá de cualquier discurso, qué “ala” manda en cada uno de los partidos de la Alianza por Chile.

martes, 11 de enero de 2011

Capacidades Diferentes

En la Teletón 2010 escuché este interesante concepto por primera vez, que vino a sustituir algunos otros que tenían una clara carga peyorativa, tales como "discapacitados", "minusválidos", etcétera, que ciertamente se referían más que nada a personas con alguna carencia física que en general les impedía desarrollarse normalmente (entendiendo "normal" como "modal", es decir a la usanza de la mayoría). El punto es que la conceptualización de “capacidades diferentes” permite incluir ámbitos que van más allá de lo físico, y ciertamente erradica totalmente el concepto de “menor valor”, porque un prodigio o un talentoso, también tiene “capacidades diferentes”… si no lo crees, trata de pegar un revés a dos manos como el que tenía el Chino Ríos y entenderás que no somos todos iguales!

Hoy me enfrenté de cerca al concepto, porque después de un día de largas reuniones, llegué a casa con la secreta esperanza de no hacer mucho hasta que fuera buena hora de acostarse y descansar, pero me encontré con la Igna más motivada que nunca por salir a andar en patines, mientras yo cumplo el rol del lazarillo caminando-trotando a su lado. Dura tarea, porque al parecer estos adminículos no le quedan en absoluto cómodos, entonces la acompañé hasta el lugar donde hace Pilates y me devolví al trote para estar un rato en el gimnasio. Mientras estaba en la zona de cardio, me quedé mucho rato mirando la clase de aerobox, en la que participaba activamente un joven que debe tener entre 25 y 30 años con Síndrome de Down (digo “con” porque me niego a las frases del tipo “padece Síndrome de Down” ó “está afectado por”). Digo activamente porque él lo estaba pasando mejor que nadie, aunque no lograba en absoluto seguir la estresante coreografía que planteaba el profesor, lanzando ganchos al aire y tratando de simular el juego de piernas de los mejores boxeadores del mundo. A él le bastaba con que entre cambio y cambio, el profesor cómplice lo saludara con un choque de puños, antes de seguir con los golpes al aire que el resto de la clase seguía.

Al observar esta secuencia, entendí lo que efectivamente son las “capacidades especiales” porque ese joven tiene habilidades que la mayoría no tenemos: él es capaz de hacer que todos sonriamos al verlo; que todos nos sintamos seres humanos humildes y sensibles al verlo esforzarse en una tarea compleja que exige mucha coordinación; y también de mantenernos agradecidos por lo que tenemos, y por cierto por lo que no tenemos aunque cueste mucho. Quiénes somos nosotros para decirle a él que es discapacitado, si no sólo llena su mundo de actividades, sino que además nos permite disfrutar nuestro mundo con alegría y agradecimiento. Y quiénes somos nosotros para fijarnos en sus problemas o en sus dificultades de coordinación? Cuántas más discapacidades tenemos nosotros! Yo por ejemplo, no logro controlar mi ansiedad y he vivido 30 años con sobrepeso sin lograr dominarme a mí mismo. Suelo ser orgulloso de mis habilidades. Creo ser algo egoísta y por cierto vanidoso, porque a veces imagino gustoso que algún día este blog lo leerá mucha gente y así marcaré tendencia!

Todos tenemos virtudes y defectos, de los cuales hay que estar agradecidos siempre. Todos tenemos “capacidades diferentes” e integrarnos en una sociedad que afecta estas diferencias es labor de todos… algunos más y otros menos, pero sólo espero que en dicho tránsito, todos podamos vivir la vida tan contentos como nuestro amigo del gimnasio, el que no sigue la coreografía, pero lo pasa mejor que todo el resto!

domingo, 2 de enero de 2011

Friday's de Parque Arauco... Tragedia!

Es éste mi primer comentario en este nuevo blog, donde pretendo comentar simplemente lo que va ocurriendo sin mayores pretensiones. Partamos por el hecho que se lleva la nota amrga del día. Después de una buena reunión matutina en la iglesia, como buen domingo era momento de almorzar fuera con la Igna. Dudamos entre el Applebee's de Vitacura y algún lugar del Boulevard del Parque Arauco. Bueno, elegimos esto último y fuimos al Friday's. No resultó fácil que nos atendieran, ni mucho menos que nos llevaran las bebidas (de algo mientras llegaba el plato de fondo, ni hablar).

De fondo nos entreteníamos conversando y viendo el partido del Málaga contra el Sporting... menos mal que ganó el equipo de Pellegrini! Me cae bien "El Ingeniero" más allá de que no sea carismático, es exitoso y eso es valorable. Pasaron 35 minutos cuando más que los platos llegó la primera explicación: "Tenemos una demora, porque pidieron la carne bien cocida"... OK, es entendible, pero yo que no soy un eximio parrillero, soy capaz de hacer un lomo bien cocido en media hora, por lo que resultó poco creíble el comentario. Al poco rato apareció el mentado lomo que había pedido la Igna junto a mis Fajitas. Imposible una carne más cruda que esa! Ni un inglés se la comía, así es que la devolvimos...

Tras unos 10 minutos, en que me resultó imposible no comer mis Fajitas para que caballerosamente hubiéramos comido al mismo tiempo, apareció de nuevo el plato. El trozo de lomo era otro, de bastante peor aspecto, y las papas fritas estaban muy pasadas de aceite. Cuchillo y tenedor de la Igna se abrían paso entre las vetas del lomo, que derechamente eran pedazos de grasa... Y sí, adivinen qué... De nuevo venía cruda la carne! Y ahí, la actitud molesta que uno se da el gusto de tener en estos casos: pedir la cuenta, poner mala cara y tratar de mantener una conversación decente con el administrador del local.

Pagamos molestos y llegó la administradora. Nos explicó lo raro que era que no le hubieran avisado de nuestro caso ni cuando reclamamos por la demora, ni cuando devolvimos el plato. Mucho peor para ella era darse cuenta in situ, que el famoso lomo no había sido un deleite frugal, sino que había quedado cais intacto en el plato. La solución, pedir disculpas y manifestarnos que "lamentablemente" ya habíamos pagado, entonces no podía hacer nada más que regalarnos un postre, un trago (sí, la oferta era un trago a las 3 de la tarde!) o cenar gratis si alguna vez volvíamos y dábamos su nombre, el que jamás nos dio en realidad.

Ahí nos dimos el segundo gusto del almuerzo. Dar las gracias, pero no aceptar nada. La carne estaba mala, pero le agregamos un poco de condimento después de retirarnos sin ánimo de volver a este restaurant... En resumen, la trilogía completa del servicio pésimo: Tarde, Mal y Nunca. Tarde porque se demoraron muchísimo en llegar con los platos en la primera oportunidad. Mal porque el lomo bien cocido (así decía la boleta incluso) llegó crudo. Y Nunca porque la solución verdadera ante un producto defectuoso no apareció jamás.

En suma, se cierra mi corta historia con esta cadena de comida rápida, y se sigue confirmando una regla que estoy a punto de patentar: "Mientras más pruebo comida rápida, más me gusta Mc Donald's".