viernes, 25 de febrero de 2011

Cuarta Noche de Festival


Desde que confirmaron la grilla programática de este Festival, resultaba evidente que sería ésta la noche más débil. O más que débil, la noche más unipersonal, porque ciertamente Chayanne o algún otro plato fuerte, pueden sostener solos una noche festivalera, tanto así que varias veces he pensado que mejor sería un Festival donde tuviéramos una figura fuerte por noche, que saliera después del teloneo de una banda chilena, pero esas son otras divagaciones… Lo que no se esperaba nadie, era que el protagonista de la noche se agarrara un tan fuerte resfriado, porque Chayanne dobla, o más bien hace “over-play” porque las coreografías le quitan el aire, pero ayer se pasó para cantar despacito, cuidándose en extremo y usando las bases grabadas! Demostró oficio en todo caso, largos silencios cómplices, haciendo cantar al público y guardando energías a través de eternas miradas emocionadas al momento que estaba viviendo. Todos los premios para quien ha estado en 7 Festivales, tiene más de 20 discos y una trayectoria que lo posicionan como uno de los artistas más potentes de la escena latina, que si bien ayer no tuvo su mejor noche, tiene capacidad de sobra para enloquecer al cada vez más pacífico monstruo.

Los animadores siguen bien, casi tanto como la escenografía, que nos demuestra que los elementos fijos no tienen sentido alguno cuando se tiene una capacidad de iluminación como la que hemos visto, que realmente acompaña a cualquiera y llena toda posibilidad de espacio vacío! Se veía muy bien anoche Eva Gómez, y el Rafa sigue mostrándose elegante y simpático, lo que ya es un aporte para quien generalmente ha sido sólo esto último. De las competencias, otro punto que se ha mejorado bastante con los acompañamientos coreográficos, se dio la lógica en ambas. En la internacional, como siempre clasificó Chile con una canción bastante mala… pero también dos canciones que se mostraron fuertes desde el comienzo: Perú y Canadá. Creo que Canadá tiene todo para ganar tanto en mejor intérprete como en mejor canción esta vez. En la folclórica lo mismo: Chile como siempre, pero creo que esta vez puede dar la sorpresa Colombia, que tiene una canción muy pegajosa… Qué determinará que una canción como ésa esté en la competencia folclórica y no en la internacional? Imposible determinar!

Entre medio un detalle absolutamente obviable, como los antiguos números de varieté tipo Martes 13. El miembro del jurado Carlos Baute… Qué rareza que se suba alguien así, porque de verdad tiene dos canciones, muy conocidas por cierto, pero le falta roce como para estar en el Festival. Y lo peor de todo, es que además hizo un show malo: largo, con una eternidad de discursos que incluían tópicos como yo estoy aquí porque de chico veía el Festival (si fuera por eso yo tendría un par de gaviotas en mi living) y canciones popularizadas por otros, pero que él escribió… en fin, una suma de clichés y mala música que se convierte en un detalle odioso de esta versión festivalera.

Para el cierre, uno de los reggaetoneros potentes de la escena actual: Pitbull. Algo pasa con este artista en Chile… hace ya varios meses suspendió un concierto en Santiago porque no se habían vendido muchas entradas, y ayer se fue con un par de antorchas y un show relativamente corto, que no logró encender a la Quinta Vergara. Y por qué? Porque realmente no tiene tanto que mostrar, un par de canciones conocidas y luego un gran mix de canciones mundialmente conocidas, destrozadas por él con unas letras horrorosas, que adicionalmente cantan generalmente los miembros de su banda, porque él se dedica a vociferar frases tipo de la movida reggaetonera… Mal!

En suma, la noche más “reguleque” hasta ahora, que permite bajar las expectativas para comenzar un cierre que pudiera ser histórico. Le tengo mucha fe a lo que haga Sting hoy por ejemplo, y a que la gente pueda disfrutar en clave sinfónica.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Segunda Noche de Festival


Sigue nuestro querido Festival desarrollándose, y en mi opinión sigue bastante bien. Se profundiza la lógica del programa televisivo, con animadores potentes, pero no tan protagonistas como para robarse la película, lo que está bien. Anoche Eva Gómez, de nuevo muy bien vestida, se encargó de poner en aprietos al Rafa en un encendido ceremonial del beso, moderno y que la gente celebra con ganas. Para comenzar, quien hoy es el artista chileno más importante y reconocido, a tal punto que se repitió el plato del año anterior: Américo! Notable, como ya he dicho en otras ocasiones, no tiene nada que envidiarle a Marc Anthony, salvo la señora y el haber nacido más lejos de Miami, desde donde podría proyectar una carrera mundial. Buena voz, un repertorio totalmente probado, mejoras en la orquestación y en el sentido de show, baile, lectura del público, todo brillante! Lo de anoche definitivamente fue una demostración de profesionalismo, que esperemos permita catapultar a Américo a un sitial más internacional… Se enojó porque lo cortaron, y sí, es cierto y tiene razón… no sé si exista mala onda per sé, pero es cierto que venía de fondo Aventura, y ellos sí son mundiales y seguramente negociaron para no salir cuando las transmisiones están por cerrar. De todas formas, una merecida gaviota que quizás pudo ser hasta de oro.

Para la transición, la competencia internacional y aquí un pecado que ya comienza a ser imperdonable en la transmisión televisiva. Sigue inestable el tema de visualizar las votaciones de los jurados! Lo bueno es que ayer escuchamos mejores propuestas musicales. Estados Unidos con una canción de jardín infantil que repetía la palabra boomerang incansablemente… sin posibilidad alguna. Canadá en la voz de Sierra Noble, que es una de las figuras más prominentes de América del Norte y demostró por qué lo es, con una canción sólida y una interpretación por sobre el resto, creo que es candidata segura a ganar este Festival! Para cerrar Perú, que hasta ahora conocíamos únicamente por su intérprete vestida de Barbie en la gala, y que anoche mostró una canción en clave pop/rock bastante potente y bien interpretada… era como Paulina Rubio, pero afinada, lo que se agradece!

Luego, la rutina de Oscar Gangas, el show que venía a acrecentar el morbo nacional en esta edición. Con mil y un comentario previo, acerca de lo mal que le iría, el clásico no tengo nada que perder, el impactante han sido 13 años de pesadillas, etcétera. Y ahí se paró con un terno que le quedaba grande, con una camisa blanca y un peinado/despeinado que nos permitían trasladarnos mentalmente a un show de cabaret trasnochado. Puros chistes duros, rudos y clichés tipo “el curado”, “el gangoso”, “el amante”, pero salpicados de palabras fuertes en busca de una risa fácil… y la alcanzó! Al pasar de los minutos estaba todo el mundo riendo y aplaudiendo con sinceridad. Oscar Gangas agradecía la oportunidad con frases íntimas ininteligibles, para luego aprovechar de la mejor forma: seguir con lo suyo, el chiste duro del que da vergüenza reírse cuando uno está viendo la rutina en la casa de la polola, sentado al lado de la suegra… ahí más vale hacerse el que no lo entendí! Y en 23 minutos se llevó la antorcha de plata y la de oro, saltó feliz, no hallaba qué hacer, pero hizo lo mejor que podía, salir dignamente dando las gracias, sin alargar más allá de lo que tenía preparado, sin darle espacio a ninguna pifia ni posibilidad de que alguien se aburriera… simplemente se redimió, y el público anoche fue buen cómplice para la redención! En mi opinión, y dadas las expectativas, el gran ganador de la segunda noche.

Para el cierre Aventura. Los primeros en agotar las entradas. Los súper éxitos mundiales. Los cultores de la bachata romántica que en el 2003-2004 tenían a toda Europa cantando en español su hit “Obsesión”. Nada que decir, todos los premios posibles para ellos, pero me resistí a verlos… es que una cosa es querer hacer una columna de opinión y otra torturarse con una cuestión que me carga, y la bachata la lleva entre los ritmos que no tolero. Bien por ellos, pero entre dormir y escuchar esa musiquilla melosa, lejos era mejor panorama dormir, para que esta columna de la segunda noche saliera hoy más temprano que la de ayer!

martes, 22 de febrero de 2011

Primera Noche de Festival




Nada mejor que el Festival de Viña. Definitivamente a pesar del boicot de los principales (tradicionales) canales de esta versión, es éste el evento más relevante de Chile y concentra emoción, música, alegría y momentos tensos. Lo primero, mi reconocimiento a Chilevisión por entender de una buena vez que el Festival es un show televisivo, y que los 15.000 integrantes del monstruo son parte de este programa. Así se las han ingeniado hasta ahora para posicionar mejor que nunca la Gala del Festival (difícil por cierto de hacerla entretenida, porque el aumento de la frecuencia en los viajes aéreos, hacen difícil que antes del Festival estén todos los artistas en Chile), y porque han puesto la tensión necesaria para que el público masivo, esos millones que vemos televisión varias horas por día, nos sintamos satisfechos, más allá de lo que opinen los periodistas de Canal 13 y TVN.

Lo primero es lo primero (me gustan estas redundancias al escribir, y por cierto me cargan al hablar). La obertura ocupó el lugar que le corresponde, es decir se tomó un par de minutos y partamos el show de una buena vez. La parte más famosa de Carmina Burana, esa que cualquiera puede tararear dio el vamos a un salpicón de recuerdos del terremoto, que hacen sentido en la medida que es una forma de retomar el inconcluso Festival del año anterior. El Zafrada apareció dando la hora, pero después Luis Veliz se lució nuevamente, y no arrugó ante el público multitudinario. Los animadores después… démosle tiempo, pero hasta aquí bastante mejor que los de los años anteriores, y es que Sergio Lagos por cierto es una ridiculez en sí misma, y Camiroaga, que era mi favorito cuando Vodanovic rumoreaba que se iba, y que lo hace tan bien en los matinales, definitivamente no logró consolidarse jamás como animador del Festival… de las mujeres ni hablar, porque Tonka y Soledad no capitalizaron nada después del Festival y ahí las tenemos haciendo lo mismo o menos que lo que hacían antes… y esto no de mala onda, pero es que no brillaron jamás. El Rafa bien! Simpático, relajado y sin nervios, además de caballeroso con su compañera de animación, y Eva Gómez, que de antemano me cargaba, me pareció bastante bien en su rol… se veía bonita además, bien vestida y eso se agradece siempre!

Roberto Carlos es un titán de la música romántica. Un clásico. Un Hall of Fame seguro. Por eso es que lleva 70 años cantando y puede hacer el mismo show que hizo hace 20 años, porque da lo mismo y siempre se agradece. Una orquesta con un fiato increíble, arreglos swing que trasladan mentalmente a un crucero caribeño y un fraseo extraordinario, que hace estremecer a todos los que estamos enamorados. Da para un comentario adicional, pero se han fijado en la letra de “Cóncavo y Convexo”? Brutalmente buena! Por otro lado, qué agrado escuchar a un baladista que hace canciones donde el hablante triunfa y se queda con la mujer de sus sueños… nada peor que esas canciones tipo Pablo Herrera, donde el protagonista siempre pierde a la amada y se dedica a puro llorar y quejarse!

El jurado es cualquier cosa: actrices, animadores, conductores, actores, un presidente que no conozco, pero parece que es bueno, El Temucano (gran valor que ojalá se suba y nos deleite con 20 minutos de un par de buenas canciones…) y uno que otro relleno. Lo nuevo? Por fin se la jugaron e hicieron algo más entretenido el show. Los jurados votan, tal como en un concurso de talentos y uno puede ir haciéndose la idea de cómo va la cosa. La competencia en sí? Realmente da lo mismo. Panamá con una canción tan predecible como el cumpleaños feliz, aunque con buen ritmo y puesta en escena. Lo de Ukrania para discoteque y fotos de Lun.com. Y Chile? Dónde habrán hecho la selección de la canción? Qué pena…

Dino Gordillo. Un profesional del humor. Ni se arrugó para contar los mismos chistes de siempre, pero esta vez en clave reflexiva, con menos ritmo y con más risas de él mismo que lo que había escuchado antes… raro eso, tipo Carlos Helo, cuando se reía el primero que el público, y su risa contagiaba al resto. En fin, lo cortaron porque de verdad estaba bien ahí no más, sin mucho esplendor. Y Yuri? Debo ser sincero… vi muy poco de su show, pero es el monumento al recargo kitsch, a los mil y un vestidos teatralmente ridículos, a las coreografías ochenteras, el maquillaje sobrecargado, la “colaboración” de Aleste (un grupo que no existe desde hace 15 ó 20 años y tuvo dos canciones), y un sinfín de canciones antiguas, conocidas y éxitos radiales, pero que no son un clásico… He ahí la diferencia con Roberto Carlos, que tiene canciones antiguas, pero son clásicos, y no todo lo antiguo es clásico, para eso se necesita ser un crack, y el de ayer fue Roberto Carlos.

martes, 1 de febrero de 2011

Cine Chileno

El Cine Chileno, así con mayúsculas, estoy disponible para escribirlo así porque creo que es un ente en sí mismo, no simplemente una forma de clasificar al séptimo arte con el adjetivo calificativo asociado a la nacionalidad de origen, creo que es un claro reflejo de los efectos nocivos que tuvo una generación hoy madura, que tuvo una juventud tan revolucionada e interrumpida por hechos políticos sinceramente lamentables, que definitivamente quedó marcada. De ahí que los espectadores fieles, casi masoquistas en algunos casos y sobre todo durante los ’90, hayamos sido sometidos a una serie de películas que más que historias originales, eran como distintos capítulos del Chavo del 8… tres o cuatro esquemas que se repiten en las más diversas combinaciones, pero al fin y al cabo siempre lo mismo: la vida feliz ó semifeliz interrumpida por el Golpe Militar, donde todos los malos son de derecha (explotadores, funcionarios corruptos y soldados violentos) y todas las víctimas son de izquierda (gente común, pero feliz), pero al fin y al cabo todos encerrados en un escenario que cambia profundamente e impacta sus vidas… Raro por cierto, porque sin negar en absoluto la marca generacional de este cisma, resulta extraño que nadie se aventurara a filmar una historia que no estuviera teñida por el marco histórico. A contrario sensu, no todas las películas europeas se tratan de la permanente tensión belicosa entre los ahora amigos países de la Comunidad. A veces, más de algún director se atreve a filmar una historia más allá del contexto cultural! Y si no, que hable por mí la extraordinaria película irlandesa “Las Cenizas de Ángela”, que no se trata precisamente del conflicto católica-protestante irlandés.

Tengo una teoría. Sí, la he estado armando y rearmando desde que me empiezo a aburrir en cada película chilena que he visto en los últimos 15 años, justo en el momento en que intentaba auto-prometerme “no veo más cine chileno”, promesa que por cierto se ve superada un par de veces al año, cuando empiezo a ver el último estreno nacional, por cuanto prima mi postura de espectador que apoya el arte cercano. Bueno, la teoría tiene que ver con el financiamiento. Salvo contadas excepciones, tipo Juan Harting a través de Roos Film, no tenemos muchos productores independientes dispuestos a financiar estos desarrollos. Y si no me creen, fíjense en la cantidad de cuadros con los logos de los colaboradores y financistas de cada película chilena que tenemos que soportar antes que comience la película… esto no pasa en otros países donde alguien ve una oportunidad de negocio y financia el desarrollo de un proyecto! Acá empezamos la película con los agradecimientos al Fondo de Desarrollo de No-Sé-Qué-Cosa, a la Hermandad Chileno-Chiíta de Cultura, la Corporación de Globalización y Última Tendencia Postmoderna y Progresista, y un largo etcétera que siempre incluye al Ministerio de Cultura o derechamente al Gobierno de Chile. Lo peor es que estas instituciones si bien pueden no tener fines de lucro, sí tienen objetivos estratégicos bastante claros que le exigen divulgar una determinada tendencia o visión de mundo. Dado lo anterior, siempre he creído que los creadores nacionales que tuvieron ideas neutras, de historias no teñidas de la tensión de los 70, terminaron incluyendo este contexto a solicitud de quienes pagaban esta fiesta fílmica, que dados los resultados terminaba casi siendo una fiesta triste, que eximía de culpa a los buenos, aunque tuvieran comportamientos pésimos… Basta recordar cómo el desenlace de Johnny Cien Pesos de Graef-Marino, casi que nos hacía sentirnos mal porque como sociedad le habíamos cerrado todas las oportunidades al bueno de Johnny!

No puedo dejar de mencionar que algunos proyectos independientes, sin tanto apoyo político, pretendieron filmar una historia simple. Ahí se notaba la falta de recursos, y más allá de la historia, el matiz técnico “lograba” que el producto final fuera un completo desastre. Inolvidable, por lo mala, esa aventura de Stanley (notable en videoclips) que se llamó “Monos con Navaja”. Antes de eso, siendo un espectador común, jamás entendí a qué se referían los críticos técnicos con buen montaje, buena fotografía, lindos encuadres… después de esa película entendí que lo que estaba acostumbrado a ver no era casualidad, había trabajo detrás, trabajo que en esta versión chilensis de “Perros de la Calle” no había por donde encontrar! Brutal cómo se notaban los cambios de escena. Las variaciones de audio que a veces impedían entender una conversación. El cómo se movía la cámara capturando a un personaje secundario en la lejanía y en el siguiente cuadro aparecía en primerísimo plano otro personaje, causando una suerte de mareo más típico de las películas filmadas con cámara en mano… En fin, y así otro montón de películas de regular para abajo que nos permitieron experimentar ese resentimiento profundo, quizás obligado, teñido de una factura cinematográfica muy menor.

De ahí que sea tan reconciliador desde mi perspectiva, lo que está haciendo Nicolás López con sus historias de jóvenes, simples, sin grandes pretensiones e incluso de finales felices. Si claramente no está prohibido hacer una película en que el espectador disfrute! Creo que se ha puesto en el lugar de nosotros, los que vemos la película, y se ha guardado el ego ridículo de querer contar en menos de dos horas toda su visión frente al mundo, las injusticias y su mirada de la verdad histórica. Por eso “Que Pena Tu Vida” me reconcilió en parte con el Cine Chileno, porque se trata de algo simple, sin grandes pretensiones, con buena técnica y aprovechando las increíbles oportunidades creativas que entregan las cámaras digitales HD y los programas libres de edición de video, que claramente han “democratizado” la creación fílmica, que en la suma total permiten dibujar una sonrisa sincera, efímera pero sonrisa al fin y al cabo, no esa mueca tristona y enrabiada con la que salí por ejemplo al terminar “La Frontera”, esa mueca que escondía un pensamiento inaudible que expresaba algo así como “que se cree este pelotudo de tratar de contarme el siglo XX completo en una hora y media!”